En el vóleibol moderno, es prácticamente imposible apostar a uno sólo de los distintos momentos que conforman la totalidad del juego. Pensar que poseyendo una gran capacidad de ataque o bien un gran nivel de bloqueo, tenemos garantizado el éxito de un partido o de un campeonato, caeríamos en un gran error conceptual muy grave, ya que en mi opinión, un resultado favorable se obtiene gracias a la suma de todas las acciones voleibolísticas. Pero…
¡¡¡ SIN RECEPCION DE SAQUE NO HAY JUEGO !!!
LA RESOLUCION DEL PUNTO, EN GRAN MEDIDA, DEPENDE DE LA RECEPCION. UNA BUENA RECEPCION, NO GARANTIZA EL TRIUNFO PERO SI ES MALA, MINIMIZA LAS POSIBILIDADES DE ALCANZARLO.
Cualidades mentales para la recepción:
Seguridad y confianza en si mismo
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Estar preparado para enfrentar un “duelo” con el sacador, lo cual exige por parte del receptor, una actitud confiada, agresiva y ganadora.
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Saber asumir la responsabilidad de que el equipo depende, en gran medida, de su habilidad.
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El receptor debe sentirse implicado directamente, en el éxito de la jugada.
Principios conceptuales que deben manejar los receptores:
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Conocer claramente cual es su área de responsabilidad y la de su o sus compañeros.
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Capacidad de anticipación, desde la posición del sacador, de la posible intención del mismo, en cuanto a la probable trayectoria que le imprimirá a su servicio.
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Gran capacidad de lectura de la trayectoria de la pelota, para intentar cortar la misma lo antes posible (el ideal es a la altura de la cintura) y con una actitud corporal cómoda que le permita rebotar el balón, hacia el lugar deseado.
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Intercomunicación con sus compañeros de recepción, para evitar las posibles dudas que pueda plantear una pelota compartida. A partir del pedido, el que tomó la decisión, enfrenta la situación, eliminando así, toda posible vacilación.
Extracto del artículo “RECEPCIÓN DE SAQUE” de autoría del Prof. Luis Lufrano
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